sábado 25 de febrero de 2012

Historias en Blanco y Negro ( 2 )




Visitando mi ciudad natal, cedí a la petición de mi madre de ir a ver a una amiga suya internada en el hospital. Estando en la habitación de la enferma, se acercó a mí una de las enfermeras y me pidió si podía ir a ver a un anciano sacerdote que estaba muy grave. Sin indagar más me despedí de la amiga de mi madre y me dirigí a terapia intensiva donde estaba mi hermano en el sacerdocio.

Al entrar fue muy grande mi sorpresa pues aquel anciano sacerdote, ciertamente muy grave, era el sacerdote que me había bautizado. Estaba inconsciente. Me presenté a la persona que lo cuidaba y se echó a llorar cuando le dije que yo había sido bautizado por aquel sacerdote.

Y me dijo: “Padre… el Señor Cura supo de su ordenación sacerdotal allá en Europa, y decía que no quería morirse sin ver a su hijo sacerdote, pues él le había engendrado a la fe por el agua del bautismo”. Y allí estaba yo ungiendo y presentando al Señor a ese siervo fiel que me había regalado la gracia que ahora me permitía a mí bendecirlo.

Este hecho ha marcado mi vida sacerdotal, pues yo también estoy llamado a engendrar a la vida de fe a muchos por el bautismo, pero más aún por mi forma de vivir la fe. No sé cuántos de los que yo he bautizado haya llamado Dios a servirle, pero desde entonces, cada vez que me presento un niño en la pila bautismal hago una petición en mi interior: “Que el día de mañana, Señor, uno de ellos me ayude a ir a tu encuentro”.

José Rodrigo López Cepeda, MsPs
Guadalajara (México)

Retiro Espiritual 2012

Retiro Espiritual Seminario 

Entre los días 19 y 26 de febrero se realizo el retiro anual de nuestro seminario. En esta oportunidad nos acompaño el P. Guido Jonquiere sj. 

fueron días intensos de oración y reflexión donde nuestros hermanos seminaristas se prepararon para iniciar una nuevo año de actividades... 




viernes 17 de febrero de 2012

Historias en Blanco y Negro ( 1 )


Cómo fundar un Seminario

¡Dios no puede resistir ante tu ofrenda!
Fue en 1991, en el norte de Italia. Mis superiores me habían encargado fundar un seminario, lo cual no es nada fácil. Sin embargo, a pesar de tanto trabajo, fui a visitar a un joven de veintisiete años, enfermo de sida. Lo llamaré «Lauro».
Era mi primera experiencia. Una característica general de los enfermos terminales es la monotonía de las horas que pasan lentamente ante la cruda realidad: no queda más que esperar la muerte. Se confesó y comulgó después de varios años.
Las visitas a Lauro se multiplicaron. Pasé de ser el «sacerdote que visita al enfermo» a ser el «sacerdote-amigo» y, en poco tiempo, el «amigo que es también sacerdote». Y aquí inicia el milagro.
Un día iba por la carretera para visitar a Lauro. Una idea me molestaba: «Tú llegas, te paras allí media hora, bromeas, lo confiesas y después lo dejas en su martirio. ¡No basta!...» Pero no sabía qué hacer. De pronto, una voz me habló. La escuché tan claramente que me giré dentro del auto para ver quién me había hablado. Luego se repitió muy fuerte. La voz venía de dentro de mí: «Detente en la próxima iglesia y pide un crucifijo». Fue sorprendente. Me paré en la primera iglesia, –afortunadamente conocía al párroco– entré y le dije en voz baja: «Padre, necesito un crucifijo». «¿Un crucifijo?» Respondió extrañado. «Sí, no me pregunte para qué, porque tampoco yo lo sé». Fuimos a la sacristía y me dio uno lleno de polvo. Le agradecí y volví al coche. Aún quedaba media hora de camino. Apagué la radio para tratar de comprender qué tenía que hacer. Al llegar iba a salir del coche sin el crucifijo, pero al verlo entendí todo. Entré en la casa. Conversé con Lauro y al final le dije: «Lauro, te quiero dar un regalo. Depende de tu respuesta. ¿Estás listo?» Pensó que era una broma. Le pregunté: «¿Quieres ser misionero?» Puso cara de extrañeza. Le enseñé el crucifijo y le dije: «Míralo bien: tú estás clavado a la cama y Él está clavado a la cruz, por eso te entiende. Pero hay una diferencia: Él era inocente y se ofrecía por nuestra salvación, y en cambio tú... Lauro, ¡son casi idénticos!» Él, sin quitar los ojos del crucifijo, asentía. Dios estaba penetrando su corazón. Percibiendo esto, continué: «Tú tienes un tesoro inmenso: sufrimientos, soledad y a veces también angustia. ¡No lo desperdicies! Si ofreces esta montaña de dolor a tu Amigo, ¡puedes salvar el mundo! ¡Dios no puede resistir ante tu ofrenda!»
Con los ojos llenos de lágrimas levantó su mano lentamente hacia la cruz y me dijo: «Ya entiendo». «No, aún no termino. Mira, mis superiores me han encargado abrir un seminario en seis meses y tengo que encontrar casa, permisos, dinero y vocaciones. Además, cada día encuentro muchos casos difíciles y no sé cómo ayudar a todos; por ello te propongo ser misionero conmigo. Cada vez que encuentre un caso difícil te llamaré, tú rezarás y ofrecerás el dolor por ellos y por el seminario. De verdad, yo solo no puedo, pero contigo sí. ¿Me ayudas?» Y asintió con la cabeza.

La lista de casos difíciles aumentaba. En las visitas a Lauro le refería sucesos, dificultades, nombres y él absorbía cada detalle para llevarlo al altar de su sufrimiento. Ahora era él quien me animaba. ¡Increíble!
El día de la fundación del seminario, en el mismo momento en que celebraba la misa de inauguración pensando en Lauro, Dios se lo llevó. Fue sepultado con su crucifijo de misionero en el pecho. No pude participar en su funeral y cuando fui a visitar a su madre, ella misma me contó algunos particulares. Los últimos meses Lauro pedía que le sostuvieran la cruz delante de sus ojos durante horas y él rezaba mientras le iban leyendo la lista de casos difíciles. Oraba profundamente y luego decía: «Otro mamá» y ella leía el nombre siguiente.
Su madre no conocía toda la historia, así que se la conté. Ella me escuchaba conmovida, pero cuando mencioné el nombre de la iglesia donde conseguí el crucifijo, rompió en llanto. Después de unos momentos me preguntó: «¿De dónde dijiste que tomaste esa cruz?» «De la parroquia de Pernate», le respondí. Volvió a llorar. Y entonces me dijo: «Vivíamos allí cuando Lauro nació, y fue en esa misma iglesia donde fue bautizado».
Autor: Hernán Jiménez, LC |
Ciudad de México 

viernes 10 de febrero de 2012

Misiones mercedarias ( Chonchi 2012 )

En el pasado mes de enero. La casa de formación San Pedro Pascual perteneciente a la Provincia Mercedaria de Chile y un grupo de 5 religiosas Mercedarias organizaron el primero de tres años de misión en la parroquia San Carlos en la localidad de Chonchi ( Chiloé ). Nuestra labor consistió en apoyar a 6 de las 20 comunidades que tiene esta enorme parroquia, Las comunidades misionadas fueron: Cucao, Chanquin, Quiao, Dicham Pindaco y Terao Alto. Fueron alrededor de dos semanas donde los misioneros y las misioneras pudieron compartir el día a día con las comunidades misionadas. En los próximos años continuaremos apoyando esta parroquia y a su párroco el P. Luis Mora que nos acogió en su comunidad, vaya para él y para toda su comunidad un apreciado reconocimiento de gratitud.

lunes 19 de diciembre de 2011

Rumbo a los 800 años


la Orden de la Merced a nivel mundial da inicio en el mes de enero del 2012, al concurso que busca elegir el logotipo oficial de la celebración jubilar por los 800 años de nuestra fundación, se invita a toda la familia mercedaria.

Para mayores informaciones ponerse en contacto con los mercedarios (as) de tu país.
Bases del concurso para bajar.

Preparación misiones 2012

Todo listo para nuestras misiones 2012. Este año iniciamos una experiencia en Chonchi, Isla de Chiloe. Serán días para compartir nuestra fe y fortalecerla entregándola... este año nos acompañan 5 religiosas mercedarias que se suman a nuestra labor.

miércoles 2 de noviembre de 2011

Jornada Nacional PJM, RAPEL 2011



Un Saludo a todos los mercedari@s que participan en nuestra PJM