miércoles, 9 de julio de 2008

la Opción Fundamental



La Opción Fundamental

Seguir al maestro con radicalidad hoy es hacer presente en nuestra historia el estilo de vida de Jesús de Nazaret; es llegar al hombre de hoy la manera de pensar, de sentir, de hablar, de actuar, de amar, de ser… de Jesús. Y hacerlo con la pureza y transparencia que crea la vivencia del Evangelio. Es un reto, un desafió. Es una pasión.

Pero hay una cuestión decisiva a la hora de decidirse por Jesús, por la vida religiosa. No se dan pasos para probar a ver si resulta. No se dan pasos para experimentar a ver si me va o no. No se dan pasos para huir de otras situaciones que no llenan la vida. No se dan pasos poniendo el listón a la altura que yo cómodamente pueda saltar. Ni se dan pasos con condiciones, con cálculos, con un límite en la entrega. No se dan pasos con miedo a lo definitivo, a lo Absoluto, al compromiso para siempre, a la opción hasta las últimas consecuencias. Abrazar hoy la vida religiosa como expresión de un compromiso con Jesús y su Evangelio supone seriedad, responsabilidad; supone jugársela por Jesús. Supone fidelidad, tenacidad, aguante, resistencia. Porque no se trata de dar el paso desde mis limitaciones, sino desde la fe en Jesús. Y estoy seguro que Jesús no pide nada sin antes dar su gracia para que pueda llevarlo hasta el final.

Creo que el problema, la cuestión, radica en la “actitud interior”. En esa manera de encajar la vida cuando me siento vocacionado haciendo de Dios el centro, el único, el absoluto, el Totalmente Otro. Se trata de acercarme al Todo desde mi nada; a la Riqueza desde mi pobreza; al Amor, desde mi desamor; a la Fidelidad, desde mi debilidad; a la Verdad, desde mi confusión; a la Libertad, desde mis amarras; a la Vida, desde mis experiencias de muerte. Se trata, en el fondo, de hacer “una opción” que dé sentido pleno a mi vida; una opción que oriente definitivamente mi vida; una opción que me lleve a dejar libremente la posibilidad de andar por otros caminos. Se trata de hacer una “elección fundamental” en mi vida, “de centrar la vida” en el Centro, en lo que vale. Se trata de asumir un plan de vida que Dios me ofrece, un proyecto de vida que Dios pone en mis manos, una voluntad de Dios que se expresa en algo concreto para mí. La opción que yo haga es excluyente. Deja otras cosas por lo que libremente he escogido. ¡ Libremente y desde el amor !.

Aquí está lo básico, lo profundo, lo radical y decisivo de la vocación. Si yo no hago una opción fundamental por Dios, como el sentido definitivo y último de mi vida, un buen día el seguimiento de Jesús se me presentará como algo de lo que puede cambiar sin mayor problema. Si acepto a Dios en Jesús como el VALOR fundamental de mi existencia, entonces tengo que ser coherente con el estilo de vida que lleve. Dios no se conjuga con el dinero. Dios no se casa con el placer sin más. Dios no se da de la mano con el poder, Dios no se alía con el parecer, con la máscara, con lo superficial. Dios, la Belleza plena, no se arrima a lo sucio, a lo feo. Dios es Dios y la aceptación de Dios en la vida hace que sea El el centro. La Opción fundamental es lo más profundo a la hora de querer seguir a Jesús. Es el “venderlo todo” para comprar el Tesoro escondido en el campo. Venderlo, por la alegría que da el poseer ese Tesoro, que es Jesús.

Una opción fundamental no se improvisa. Una opción fundamental es el fruto de una serie de opciones vitales. Una opción fundamental es llegada y es punto de partida. En ella al hacerla, algo ha terminado. Se ha roto con lo de antes, se ha dado un paso al frente, se ha puesto el pie desnudo en la arena del desierto junto a la zarza ardiendo. Una opción fundamental nace de un conocimiento profundo de Dios. Sin la verdad sobre Dios en Jesús no es posible hacerla, pues nadie se decide por lo que no conoce. Una opción fundamental exige perseverancia en la verdad, en el amor, en la libertad. No se toma en un momento porque sí. Nace como surge el día. Nace como el gorrión crece en el nido hasta que un día vuela. Exige un proceso. Y a veces largo.

2 comentarios:

mercedario dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
mercedario dijo...

Me gusto mucho la reflexión realizada por el P. Mario Salas, es verdad el Señor nunca exige mas de los que nosotros podemos dar, el llamado es fundamental y la respuesta debe ser tambien fundamental y no tener miedo a entregarse y dejarnos moldear por las manos del alfarero.. con esta respuesta debe ir ligada con una fe convencida y valiente....

Muy buena reflexión hace pensar y meditar lo que el Señor quiere de uno . gracias Padre por sus reflexiones, primera vez que me metía en la pagina..