miércoles, 17 de febrero de 2010

Poema : ÉL LLAMA



Él llama.
Desde el tercer mundo y el primero
Grita y llama.
El llama desde las orillas del lago de Tiberiades
Y desde la región de los grandes Lagos africanos
Desde la frontera del Zaire
Y desde la pequeña aldea de Angola
Desde el Monte de las Bienaventuranzas
Lanza su llamada desesperada y esperanzada.
El grita y llama
Desde las gargantas resecas de tanto gritar.
Llama desde la voz de todas las gargantas sin voz.
Su llamada se esconde en la música suave de la flauta
Y en el ronco redoble del tambor


Desde los drogadictos y marginados, Él llama.
Desde los serbios y los bosnios,
Desde los hutus y los tutsis
Desde las pieles cancerígenas o desde las carnes leprosas
Desde los millones de pupilas de niños hambrientos.
Desde los pasillos limpios y asépticos de la clínica privada,
Desde las largas listas de espera de los hospitales no tan limpios
Y desde los callejones mugrientos que jamás han visto un barrendero.
Llama.
Desde las cárceles.
El llama con la brisa suave que estremece las hojas
Y con el viento huracanado que arranca de raíz los arboles potentes
Él llama hoy como ayer.
En onda corta y en frecuencia modulada.
Llama utilizando la tele o sirviéndose de Internet.
Desde el Tabor
Y, sobre todo, desde el Calvario, Él llama.
Desde las primeras páginas de los periódicos
Y desde el teléfono de la esperanza.
Su llamada está escrita en el rostro del mendigo
En la mirada baja del parado
Y en la cara satisfecha del yupi posmoderno.
El llama al borde del camino
Y en el stop de entrada en carretera.
A la salida del Metro, en la estación de Autobuses
Y en el semáforo de la esquina.

Su llamada está clara en la cara la niña infectada de Sida
Que se queda sin amigos en la escuela
Y en tantas escuelas sin maestros que quieran a los niños.
Su llamada está escrita con las lágrimas
De la adolecente prostituida por sus padres
En la plaza pública de una sociedad canalla
Es cuestión de leer y de mirar.
No sé trata de descifrar un jeroglífico.
Es cuestión de quitarse las gafas de sol y de afinar el oído.
Porque Él llama.....

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